¿El fin del libro impreso?

octubre 10, 2022

Por Jairo Hernán Díaz Arias

En un webinar realizado para todo latino américa y al cual fui invitado junto con colegas de México, Brasil y Argentina en el mes de septiembre del año 2022, cuyo tema era “La Biblioteca Digital: conversatorio latinoamericano”. Se realizaron varias preguntas en el chat al final del evento, algunas no lograron responderse ampliamente por el tiempo programado, entre ellas: “¿El libro impreso desaparecerá?”.

Mis colegas de los otros países respondieron que NO y dieron sus argumentos totalmente válidos, todos hablamos de acuerdo con el entorno y nuestras experiencias. 

Mi respuesta (desde Colombia) es SÍ DESAPARECERÁ, pero no el libro, sino el soporte impreso, en papel; así como sucedió con las revistas científicas en ese soporte. 

Si desaparecerá el soporte impreso, pero no en todas las áreas del conocimiento, el libro como tal no desaparece, se amplía en el mundo digital en multi formato con muchas ventajas. 

Lo explico: el libro impreso ha sido muy útil por más de 500 años, incluso este dato podría ser mayor para quienes tienen otras teorías; pero continuar con el soporte impreso para toda clase de contenidos es un error que lo digital puede corregir.

En áreas como la medicina y la salud (por ejemplo) el soporte del libro debería ser digital 100%: un error al digitar un dato o el nombre de un producto, un cambio en un procedimiento o método, una referencia sobre medicamentos o efectos secundarios detectados, un diagnóstico o una práctica mejorada y que salva vidas, un evento inesperado como el COVID 19.

Lo anterior apenas es un ejemplo (lo reitero), alguien experto puede ver más beneficios, que debería llevarnos a entender que en lo digital la corrección o actualización de los textos es casi inmediata y necesaria.

El libro en soporte impreso no permite la actualización sin una ayuda extra digital, se debe esperar la próxima edición o continuar con el error si no se actualiza o suscribe el material bibliográfico. Lo cual no tiene sentido en una biblioteca académica o cualquier unidad de información, que debe ofrecer recursos altamente confiables.

Igual debería suceder en las ciencias económicas, ingenierías, agroindustria, derecho, tecnologías de la información y la comunicación por nombrar algunas, el soporte digital les permite a los usuarios de esos contenidos estar actualizado para tomar decisiones o desarrollar proyectos minimizando la posibilidad de error, muy importante para el éxito personal, profesional y empresarial.

Las editoriales nacionales e internacionales que ya han volcado sus contenidos a lo digital (algunas han dejado el papel), ofrecen estos recursos y muchas herramientas, proveedores que se consultan y nos guían, dado los adelantos y uso de la tecnología que gracias a sus investigaciones de mercado muestran los horizontes de la educación, de la formación en todos los niveles.

La más “demorado o lento” (y tengo dudas) en su transformación digital al 100% serán las obras de literatura, los clásicos, novelas, sagas, por el tipo de lector que aún tienen y lo extenso de ese material en algunos casos; sin embargo, existen sistemas, páginas web que, en diferentes formatos, incluyendo el audio libro, desde hace algunos años han logrado impactar parte de esos usuarios tradicionales:

https://www.ellibrototal.com  

Internet Archive Digital Library

Project Gutenberg

Es casi una cuestión de gustos, de posibilidades, conocimientos o  desconocimiento; existen más de 11.377.000 libros digitales y 84 millones de artículos de todas las editoriales, en diferentes áreas del conocimiento, para todos los niveles: infantil, primaria, secundaria, educación superior o terciaria, lectura recreativa, académica, de crecimiento personal, profesional, para  todos, todos, incluso los amantes a los textos presocráticos y de Platón, Nietzsche o relacionados con Cristina Peri Rossi los podrán encontrar allí.

No solo para escucharlo o leerlo, sino con la posibilidad descargarlo gratis y sin registros; por razones de respeto al derecho de autor no lo referencio de forma directa, pero es muy conocido y al menos para mí, totalmente sorprendente que se permita ese tipo de sitios, pero existen, los usuarios los usan y en los “tiktokers” lo promocionan.

Ventajas del soporte digital vs el soporte impreso

Libro Digital: Acceso 24/7/365, posibilidad multiusuario y con descarga desde cualquier lugar o en sitios de descarga específicos, como alcaldías, comunidades, centros comerciales, empresas o puntos gratis de acceso a internet fijos o móviles, con calendario de lugares y tiempo de acceso.

La posibilidad de corrección o actualización de la información que contienen; además amplían la posibilidad de acceso al conocimiento gracias a la traducción y la lectura en voz alta por máquina, facilitan la citación en diferentes normas, la copia de parte del texto, la localización de términos, compartirlo en línea completo o una parte, entre otras muchas herramientas que ofrecen estos sistemas, todo en la nube y en un solo “clic”.

Libro Impreso: Limitado a los horarios de atención de la biblioteca, los tiempos de préstamo y devolución, multas y/o sanciones, los desplazamientos, el estado físico del material, y en algunos casos la actualización u obsolescencia de la información que no puede modificarse, siendo un punto crítico en algunas áreas del conocimiento. La imposibilidad de traducción inmediata o la ayuda en la creación de citas.

Sin embargo, tener una biblioteca digital no desecha el soporte impreso (por ejemplo, en la literatura) gracias al servicio virtual de préstamo a domicilio físico por correo tradicional, el escaneo de una parte y su envío por canales digitales es una opción de gestión del libro impreso, aunque esto requiere de lo que escasea en la mayoría de las bibliotecas: presupuesto o el usuario lo recoge en un lugar determinado en horarios flexibles o fijos.

Todo lo anterior es una reflexión basada en la experiencia, la observación y la investigación, que puede generar otras en bibliotecarios y profesores facilitando el cambio de lo impreso a lo digital, un cambio que llegara más temprano que tarde.

Recuerde: el libro digital tiene ventajas, muchas ventajas que algunos bibliotecarios y profesores no han aprovechado: existen sistemas completos implementados en LMS (Learning Management System) que facilitan el seguimiento de cada estudiante, apoyan o crean evaluaciones y sistemas de aprendizaje adaptativo, incluso con inteligencia artificial en algunas herramientas para hacer un seguimiento más personalizado a cada estudiante, no en grupo, logrando mejoras en el proceso de enseñanza – aprendizaje, impactando la calidad de la educación.

La biblioteca independiente del soporte de sus colecciones debe seguir siendo el punto de confianza para los usuarios (profesores y estudiantes e investigadores) ofreciendo fuentes de información altamente confiable y completas, además, servicios que le faciliten al usuario el acceso justo a tiempo. 

2 thoughts on “¿El fin del libro impreso?”

  1. Totalmente de acuerdo, el libro impreso sobre todo en algunas áreas, desaparecera gradualmente y ya lo podemos apreciar, los que tenemos la oportunidad de interactuar con las bibliotecas, donde un alto porcentaje de los libros ya no se utilizan y les esta tocando hacer campañas de donaciones abiertas al público para liberar espacios.
    De hecho muchas bibliotecas ya solo están adquiriendo libros digitales.

    Es una transición que a mucha gente todavía le cuesta entender, y es que en realidad lo que importa es el contenido, el cual gracias a la Tecnología ya puede llegar a muchas más personas en diferentes formatos y de una manera más rápida.
    La gente debe entender que se acaba es el Papel, qué era el medio para llevar la información a un usuario final, pero ahora la información la tenemos al instante gracia a las diferentes herramientas y al internet.
    “Debemos soltar el árbol, para poder ver el bosque”

  2. Creo que los libros impresos si tienden a desaparecer, dado a la oportunidad que da la tecnología para acceder a ellos. Cada día vemos como los libros impresos son ofrecidos en los diferentes establecimientos o ferias de libros a precios muy bajos, con el fin de reducir sus inventarios. Desafortunadamente, muchos estudiantes no quieren tener una cultura de lectura, asisten a la universidad con el fin de obtener un título y no de aprender.

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